Podría buscar las razones a estos días grises, a esa espiral en la que se convirtió mi vida desde que ella se fue. Nublado, turbio, como mi pasado, como el futuro que me espera sin una voz que calme mi rabia, día si día también buscando el Edén que dicen que existe. Eso que llaman 'felicidad'. Hace tiempo que deje de creer en ella. 'Todo llega' decían. Si, eso decían, otra mentira más.
Andando a tumbos por las calles que me aprendí de su mano, buscando en mis bolsillos las ganas y solo me queda el mechero y el papel. Es el peor vicio en el que pude caer. Entrando en callejones más negros que mi iris, buscaba en ellos razones por las que seguir. Todavía sigo sin encontrarlas.
Mirando las luces de ciudades extrañas, dilatando mis pupilas con sustancias ajenas. Elegí de todas las opciones la menos buena, pero me hacía olvidar joder. Por unas horas no pensaba en la mierda de situación que me rodea.
Ella de la mano de otro, yo entre las piernas de otra. A veces ni eso, solo. Puedo jurar que un día nos quisimos como nadie, que llegué a creer. Pero se fue. O quizás la eché. No lo recuerdo.
Sentado esperando a mi suerte y vuelve a llegar tarde o puede que no vaya a llegar nunca. Esperando otros ojos, otras curvas. otro labio que morder, otras promesas que romper.
Una loca que me saque de esta, que se quede conmigo, que cuando tenga frío use mi piel de abrigo. Nada más.