jueves, 16 de mayo de 2013

Yo también sé mentir.

De qué vale querer. Sufrir y ser olvidado. Recordar y pocas veces sonreír. De qué sirve. Si mañana tú no estás y yo sigo aquí. Si ayer te quise y hoy no sé quién eres. Si me cambiaste, me rompiste y ahora no me reconozco. De qué me valgo. Por qué loco. Por qué sin ti. Un vacío lleno que no sirve. Un sentimiento sin sentido.
Ardo por dentro. Sáname. Llámame loco, con tanta rabia sólo puedo estar en la cuerda floja, de estar cuerdo me olvido. Mi psicóloga me dijo que en unos años aprendería olvidar, qué va. Casi dieciocho y mi cabeza me repite cada fallo. Todos los días recordando mis errores con los puños destrozados. Sabiendo que nada se soluciona, pero no hay otra que tirar hacia delante. Mis sentimientos los lleva un forense. Llevan tiempo muertos porque la puta que les practicó el boca a boca estaba envenenada.
Vinieron diciendo ‘cuídala’, sin ver esta cara de desequilibrio, de solo saber cuidar a la botella. Princesas.. que no soy el mejor, pero podéis besarme igual. No me convertiré en príncipe azul, pero el verde os pierde y a mí me sobra.
La gota colmó el vaso pero me lo bebí de un trago y me calmó. El vicio a la bebida apareció cuando descubrí que esto no tenía solución y los días de lluvia necesitaba escribir.
Hoy también prometo que te olvidaré.