Ardo por dentro. Sáname. Llámame loco, con tanta rabia sólo
puedo estar en la cuerda floja, de estar cuerdo me olvido. Mi psicóloga me dijo
que en unos años aprendería olvidar, qué va. Casi dieciocho y mi cabeza me
repite cada fallo. Todos los días recordando mis errores con los puños
destrozados. Sabiendo que nada se soluciona, pero no hay otra que tirar hacia
delante. Mis sentimientos los lleva un forense. Llevan tiempo muertos porque la
puta que les practicó el boca a boca estaba envenenada.
Vinieron diciendo ‘cuídala’, sin ver esta cara de desequilibrio, de solo saber cuidar a la botella. Princesas.. que no soy el mejor, pero podéis besarme igual. No me convertiré en príncipe azul, pero el verde os pierde y a mí me sobra.
La gota colmó el vaso pero me lo bebí de un trago y me calmó. El vicio a la bebida apareció cuando descubrí que esto no tenía solución y los días de lluvia necesitaba escribir.
Hoy también prometo que te olvidaré.
Vinieron diciendo ‘cuídala’, sin ver esta cara de desequilibrio, de solo saber cuidar a la botella. Princesas.. que no soy el mejor, pero podéis besarme igual. No me convertiré en príncipe azul, pero el verde os pierde y a mí me sobra.
La gota colmó el vaso pero me lo bebí de un trago y me calmó. El vicio a la bebida apareció cuando descubrí que esto no tenía solución y los días de lluvia necesitaba escribir.
Hoy también prometo que te olvidaré.