jueves, 24 de abril de 2014

Detalles.

Pasa el tiempo, pero a veces los días son copias unos de otros, pero son los pequeños detalles los que mantienen viva una mente como la mía.

El temblor en el primer 'te quiero' que sale del pecho.
La chispa del mechero sin gas.
El mapa que dibujan el pliegue de las sabanas cuando se entrelazan los pies.
Las miradas que se evitan nerviosas.
La piel de gallina al tacto de unas manos únicas.
La herida cicatrizada.
El primer chorro de agua de la ducha.
La moneda girando en mi continuo 'cara o cruz'.
Tú.
La pupila que dilata entre humo.
La risa tonta del ciego.
Las reflexiones sobre la vida con copas de más.
Ver el cielo despejado con pocas estrellas.
Los momentos en el banco que nunca se olvidan.
El sol calentando la nuca en tardes de verano.
Usar el clipper en invierno para calentarme las manos.
Los abrazos que no se piden, por la espalda.
Levantar la vista y ver una sonrisa sincera.
Ver derretirse la cera de una vela.
Tachar con el boli lo que no quiero decir o simplemente lo que el mundo no sabría leer.

Pequeños detalles que son la locura del cuerdo y que posiblemente mantengan cuerdo a este loco, que hoy en día ha perdido el rumbo..

jueves, 27 de febrero de 2014

Sin remitente, no se.

Psicólogos, pastillas, tratamientos..
Y yo viviendo sin motivación.
Me arrastro por mi vida.

'Dale otro enfoque a la vida.'

¿Quieres que nos cambiamos los ojos?

Invierno y Salamanca, no conozco más, la rutina puede ser tu enemiga.
Sigue lloviendo aquí dentro, me gotean los ojos.
El frío no se va, está en los huesos, el frío vive en mi desde hace tiempo.
Envidio a los que sonríen, igual que a los niños.

Entran en mi cama pero duermo solo. Y ya ni duermo, solo bajo los párpados.
¿Cuántos portazos habré dado después de un mal día?
¿De cuantos portazos me arrepentí al segundo?

Contando los días que me quedan en sus costillas y las noches en sus lunares.

Me cuidan los míos, que cada día son menos..
 
Perdóname por estas lágrimas. Lo siento, perdí la calma.

Y demostrando mi caos mental una vez más no se como acabar con esto.
Espero que tres puntos sean suficientes...

jueves, 13 de febrero de 2014

El día que me olvides..

Y nunca nos llegamos a despedir realmente.
Supongo que en el fondo sabíamos que estábamos condenados a buscarnos siempre, a doblar las esquinas con miedo, a mirar el teléfono sin que sonara, a tocar el lado frío de la cama.

Con tacones en mi cabeza eh, que costumbre tan fea la tuya.
Yo entrando sin llamar en tus sueños, hay que joderse.
Nosotros, que queríamos una vida, unos planes.

Que ahora paso frío y nadie me mira.
Tú no ves y nadie te abraza.
Temblamos por separado con los ojos rojos.

Temblamos por motivos diferentes a estas alturas.
¿Y tú por qué no llamas?
Yo espero a estar lo bastante borracho como para recordar tu número y que no duela.


¿Cuando ya no esté vendrás a verme?
¿Volverás a dejar caer lágrimas por mi?
¿Me dirás adiós entonces?

viernes, 8 de noviembre de 2013

Las agujas del reloj.

Buscaba razones aunque no se bien donde, quería mi felicidad pero esta se esconde.
Mi vida resumida en diez o quince renglones, diez o quince renglones que nadie se molesta en leer.

'Tienes que aprender, tienes que crecer', se repite en mi cabeza una y otra vez, después de cada amanecer, después de cada herida mal curada y cicatrices mal cerradas, aprendí a sobrevivir, que no a vivir, que más hubiera querido yo que ser normal.
 

Ser normal, ese chaval que presentar a tu madre como tu novio formal, ¿y qué más?
Es lo que tiene soñar, que pasa factura, el que sueña no madura y aquí sigo con la soga al cuello por todo aquello que un día soñé y no afronté.


Que mi mundo va al revés, todo el mundo lo sabe, yo también.
Ya es hora de levantarme y hacerle frente a lo que venga, aunque nadie me entienda, pero no soy capaz, siempre le doy cinco minutos más a mi despertador.
Y así, día tras día, retraso mi hora de levantar y vivir.

domingo, 20 de octubre de 2013

Amor a ciegas.

A oscuras, solo sintiendo su respiración en el cuello, sobraba el resto.

Sin vernos, sin un resquicio de luz, solos, en silencio, usando solo el instinto para encontrar el amor. Amor a ciegas, amor a tientas, amor al tacto de su piel.

Palabras sinceras, cariño del más puro que me dieron en mi vida, lo único que me iluminaba era su mirada, cada vez más amor del que esperaba.

Me tatuaba sus besos en el cuello, marcándome de por vida, era como un vicio, la más fuerte de las drogas que probé jamas, sus labios.

El amanecer llegó mirándonos con envidia desde la ventana.

Nuestros pies se enredaban como nuestras lenguas, como nuestras vidas, entre las sábanas. Gemidos como banda sonora para el oído.

Amor a oscuras, amor enfermo, amor sincero.

domingo, 6 de octubre de 2013

Carta a mi mismo.

Esto no es una carta de suicidio (Quizás suicidio emocional).
Me faltaría el valor para correr hacia una ventana y saltar por ella.
Podría despedirme de todos, sí.
Decir que los quise, que lo siento. Siento no sentir a estas alturas, o algo así.

Que me siento a solas con mi conciencia, bueno a solas.. Con mi miedo, con ese miedo de entender. Entender que me pasó.
Sinceramente me echo de menos.

Hoy no soy yo. O quizás hoy sea más yo que nunca.
Puede que me haya convertido en esto.
En una de tantas personas que llevan tristes tanto tiempo que cuando les preguntan el motivo de su desgana por la vida probablemente ni lo recuerdan.

Puedo decir que echo más de menos su culo que a ella, cuestión de prioridades.
Sigo siendo el desconocido favorito de mi madre.
He visto ojos rotos.
En mi espejo.
He visto mi infierno.
En el 6 por el que empieza su número de teléfono.

Tengo ganas de acabar con todo, aunque si esto algún día deja de formar parte de mi lo echaría de menos y volvería a buscarlo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Lo triste es más atractivo.

Me estoy curando, o eso creo entender. Estoy más cerca de ser 'una persona feliz' o eso dicen. Aunque más bien creo que no estoy cerca de ser feliz, sino que estoy cada vez más lejos de mi. Ya no intento curarme, estoy aprendiendo a vivir con la herida.

El mundo de los tristes tiene atractivo únicamente para las personas felices a las que no les falta un trozo de alma. Aunque he visto personas felices llorar, sí.
He visto felices queriendo entrar en la tristeza por el mero hecho de escribir algo que arranque una reacción, pero no se dan cuenta de que esas líneas no se escriben, se sangran. No se dan cuenta de que la tristeza conmueve desde fuera. Y si realmente leer algo triste por mínimo que sea te recuerda a ti te aseguro que no eres tan feliz como creías.

Yo era feliz, puedo decirlo, me levantaba sin pensar en cuantos días me quedarán así.
Sonreía. Y al principio tenía miedo, pensaba que alguien feliz no podía escribir esto.
Después me di cuenta de que me había convertido en alguien gris, triste.
Sangraba encima del papel y le pillé el gusto.
Dejé de luchar por salvarme.
Hice de lo triste lo mío. O la tristeza me convirtió en algo suyo, no recuerdo.
Los felices ignoran eso. Yo mismo lo ignoraba.

Ser feliz para mi no tenía mérito pero he recordado que la ignorancia es la felicidad.