Y nunca nos llegamos a despedir realmente.
Supongo que en el fondo sabíamos que estábamos condenados a buscarnos
siempre, a doblar las esquinas con miedo, a mirar el teléfono sin que
sonara, a tocar el lado frío de la cama.
Con tacones en mi cabeza eh, que costumbre tan fea la tuya.
Yo entrando sin llamar en tus sueños, hay que joderse.
Nosotros, que queríamos una vida, unos planes.
Que ahora paso frío y nadie me mira.
Tú no ves y nadie te abraza.
Temblamos por separado con los ojos rojos.
Temblamos por motivos diferentes a estas alturas.
¿Y tú por qué no llamas?
Yo espero a estar lo bastante borracho como para recordar tu número y que no duela.
¿Cuando ya no esté vendrás a verme?
¿Volverás a dejar caer lágrimas por mi?
¿Me dirás adiós entonces?
jueves, 13 de febrero de 2014
viernes, 8 de noviembre de 2013
Las agujas del reloj.
Buscaba
razones aunque no se bien donde, quería mi felicidad pero esta se esconde.
Mi vida resumida en diez o quince renglones, diez o quince renglones que nadie se molesta en leer.
'Tienes que aprender, tienes que crecer', se repite en mi cabeza una y otra vez, después de cada amanecer, después de cada herida mal curada y cicatrices mal cerradas, aprendí a sobrevivir, que no a vivir, que más hubiera querido yo que ser normal.
Ser normal, ese chaval que presentar a tu madre como tu novio formal, ¿y qué más?
Es lo que tiene soñar, que pasa factura, el que sueña no madura y aquí sigo con la soga al cuello por todo aquello que un día soñé y no afronté.
Que mi mundo va al revés, todo el mundo lo sabe, yo también.
Ya es hora de levantarme y hacerle frente a lo que venga, aunque nadie me entienda, pero no soy capaz, siempre le doy cinco minutos más a mi despertador.
Y así, día tras día, retraso mi hora de levantar y vivir.
Mi vida resumida en diez o quince renglones, diez o quince renglones que nadie se molesta en leer.
'Tienes que aprender, tienes que crecer', se repite en mi cabeza una y otra vez, después de cada amanecer, después de cada herida mal curada y cicatrices mal cerradas, aprendí a sobrevivir, que no a vivir, que más hubiera querido yo que ser normal.
Ser normal, ese chaval que presentar a tu madre como tu novio formal, ¿y qué más?
Es lo que tiene soñar, que pasa factura, el que sueña no madura y aquí sigo con la soga al cuello por todo aquello que un día soñé y no afronté.
Que mi mundo va al revés, todo el mundo lo sabe, yo también.
Ya es hora de levantarme y hacerle frente a lo que venga, aunque nadie me entienda, pero no soy capaz, siempre le doy cinco minutos más a mi despertador.
Y así, día tras día, retraso mi hora de levantar y vivir.
domingo, 20 de octubre de 2013
Amor a ciegas.
A oscuras,
solo sintiendo su respiración en el cuello, sobraba el resto.
Sin vernos,
sin un resquicio de luz, solos, en silencio, usando solo el instinto para
encontrar el amor. Amor a ciegas, amor a tientas, amor al tacto de su piel.
Palabras
sinceras, cariño del más puro que me dieron en mi vida, lo único que me
iluminaba era su mirada, cada vez más amor del que esperaba.
Me tatuaba
sus besos en el cuello, marcándome de por vida, era como un vicio, la más
fuerte de las drogas que probé jamas, sus labios.
El amanecer llegó
mirándonos con envidia desde la ventana.
Nuestros
pies se enredaban como nuestras lenguas, como nuestras vidas, entre las
sábanas. Gemidos como banda sonora para el oído.
Amor a oscuras,
amor enfermo, amor sincero.
domingo, 6 de octubre de 2013
Carta a mi mismo.
Esto no es una carta de suicidio (Quizás suicidio
emocional).
Me faltaría el valor para correr hacia una ventana y saltar por ella.
Podría despedirme de todos, sí.
Decir que los quise, que lo siento. Siento no sentir a estas alturas, o algo así.
Que me siento a solas con mi conciencia, bueno a solas.. Con mi miedo, con ese miedo de entender. Entender que me pasó.
Sinceramente me echo de menos.
Hoy no soy yo. O quizás hoy sea más yo que nunca.
Puede que me haya convertido en esto.
En una de tantas personas que llevan tristes tanto tiempo que cuando les preguntan el motivo de su desgana por la vida probablemente ni lo recuerdan.
Puedo decir que echo más de menos su culo que a ella, cuestión de prioridades.
Sigo siendo el desconocido favorito de mi madre.
He visto ojos rotos.
Podría despedirme de todos, sí.
Decir que los quise, que lo siento. Siento no sentir a estas alturas, o algo así.
Que me siento a solas con mi conciencia, bueno a solas.. Con mi miedo, con ese miedo de entender. Entender que me pasó.
Sinceramente me echo de menos.
Hoy no soy yo. O quizás hoy sea más yo que nunca.
Puede que me haya convertido en esto.
En una de tantas personas que llevan tristes tanto tiempo que cuando les preguntan el motivo de su desgana por la vida probablemente ni lo recuerdan.
Puedo decir que echo más de menos su culo que a ella, cuestión de prioridades.
Sigo siendo el desconocido favorito de mi madre.
He visto ojos rotos.
En mi espejo.
He visto mi infierno.
En el 6 por el que empieza su número de teléfono.
Tengo ganas de acabar con todo, aunque si esto algún día deja de formar parte de mi lo echaría de menos y volvería a buscarlo.
He visto mi infierno.
En el 6 por el que empieza su número de teléfono.
Tengo ganas de acabar con todo, aunque si esto algún día deja de formar parte de mi lo echaría de menos y volvería a buscarlo.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Lo triste es más atractivo.
Me estoy
curando, o eso creo entender. Estoy más cerca de ser 'una persona feliz' o eso
dicen. Aunque más bien creo que no estoy cerca de ser feliz, sino que estoy
cada vez más lejos de mi. Ya no intento curarme, estoy aprendiendo a vivir con
la herida.
El mundo de
los tristes tiene atractivo únicamente para las personas felices a las que no
les falta un trozo de alma. Aunque he visto personas felices llorar, sí.
He visto
felices queriendo entrar en la tristeza por el mero hecho de escribir algo que
arranque una reacción, pero no se dan cuenta de que esas líneas no se escriben,
se sangran. No se dan cuenta de que la tristeza conmueve desde fuera. Y si
realmente leer algo triste por mínimo que sea te recuerda a ti te aseguro que
no eres tan feliz como creías.
Yo era
feliz, puedo decirlo, me levantaba sin pensar en cuantos días me quedarán así.
Sonreía. Y
al principio tenía miedo, pensaba que alguien feliz no podía escribir esto.
Después me
di cuenta de que me había convertido en alguien gris, triste.
Sangraba
encima del papel y le pillé el gusto.
Dejé de
luchar por salvarme.
Hice de lo
triste lo mío. O la tristeza me convirtió en algo suyo, no recuerdo.
Los felices
ignoran eso. Yo mismo lo ignoraba.
Ser feliz
para mi no tenía mérito pero he recordado que la ignorancia es la felicidad.
miércoles, 24 de julio de 2013
Nuestro precipicio.
¿Son bonitas las vistas eh? Dije mientras contemplábamos
juntos mi desastre, a los dos nos colgaban los pies de aquel bonito precipicio
y no creas que nos importaba demasiado.
Corríamos el riesgo, ese riesgo que supone quererse, resultaba peligroso sí, lo
sabíamos los dos pero el amor es ciego y no muy cuerdo que digamos.
Fuimos a darnos un paseo por lo que quedaba de mi, intentó
unir trozos y arreglar rotos, pobre chica, andaba tras un imposible, yo lo
veía, ella no quería verlo. Para cuando me di cuenta mis heridas estaban
cerrándose. Se llevó los restos de mi corazón en el bolsillo.
Había tenido el valor de arreglar, de hacer que volviera a
ser feliz, lo tenía todo para mí una vez más y claro que hay sitio para dos
ahí, pero.. ¿Quién merece tales vistas? Sin duda, ella.
martes, 9 de julio de 2013
9293A, 116.
Y hasta el más triste un día cualquiera puede ser feliz, ¿el
motivo? Difícil de explicar, muy fácil de sentir algo increíble al recordarlo.
Incluso los médicos recomiendan algo de aventura en nuestras vidas, tú has
conseguido darle eso a mi día a día. Eran las ganas de tenerte cerca contra todas y cada una de mis manías, pero va ser verdad
eso que dicen que algunas veces lo mejor es dejarse llevar y disfrutar.
No soy como quieres, quiéreme si puedes, juegas con
ventaja, te has hecho un hueco en mi cabeza, tú misma dices que ahí se
concentra una bomba de relojería a punto de estallar.
No seré el que más veces te dirá 'te quiero', eso del amor siempre
me ha quedado pendiente, pero puedo intentar que esa sonrisa de idiota no se te
quite de la cara.
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